Ale y Francesco

Conocí a Ale por medio de mi cuenta de Instagram. Fue a una charla de banco de leche que organicé y ahí pudimos conversar un poco, así que me animé a pedirle si quería ser parte del proyecto.

Ale es mamá de Francesco, un hermoso bebé de tres meses. Pronto volverá a la Universidad pero mientras tanto se dedica de lleno al cuidado de su bebé.

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Antes de quedar embarazada, no sabía mucho sobre la lactancia. Sabía que de bebé me dieron formula, pero yo no sabía la diferencia entre fórmula y leche materna y pensaba que eran lo mismo.

Durante mi embarazo averigüé un poco más y aprendí sobre la composición de la fórmula y la diferencia entre fórmula y leche materna y el hecho de que la formula cuesta. Dije, no, yo quiero darle pecho a mi bebé de todas maneras, como sea, porque ya sabía que de verdad era lo mejor que le podía dar y además es gratis.

Es común, muchas veces, que por ser una mamá joven, los «mayores» quieran llenarlas de ideas y consejos no siempre basados en evidencia sino en mitos. Consejos llenos de buena intención, claro, pero no siempre ciertos. Además de los consejos, también están los miedos y frustraciones que cada uno tiene y los quiere trasladar a otros.

Es ahí donde cada mujer debe usar su criterio para diferenciar lo que le sirve de lo que, de lo que la hace conectar con su instinto, de lo que no, de lo que tiene coherencia, de lo que no.

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Fui recibiendo bastantes mensajes de muchas personas, especialmente mamás, que decían que la lactancia iba a doler al comienzo, que tenía que prepararme y una serie de mensajes negativos que decidí omitir, porque si yo pienso que la lactancia me va a doler, me va a doler.

Así que en vez de predisponerme a la idea de que lactancia iba a doler o del parto (porque me decía que era el dolor más horrible que iba a sentir en la vida), decidí centrar mi mente en que todo iba a ser lo mas pacifico posible, tanto el parto como la lactancia, porque de verdad para mi, sentir que si es algo natural, 100% creado por la naturaleza, no debería doler. Yo creo que sí nos predisponemos bastante al dolor de lo que realmente es.

No se necesita ser muy «viejo» para tener sabiduría interior, para entender que el dolor es parte de la vida y que no debemos verlo como un enemigo. Cada contracción nos acerca a nuestros bebés, atravesamos el túnel del dolor para traer a nuestros bebés al mundo. Sin embargo, la idea del dolor de parto como algo que debemos «aguantar» o rechazar está muy metida en nuestra mente. El hecho de estar en un ambiente favorable y con la compañía adecuada, también ayuda a poder atravesar el dolor de una manera más calmada, sostenida y confiada. Cambiar la percepción que tenemos del dolor puede también cambiar nuestra forma de ver la maternidad y el placer.

Mientras transcurría la sesión, Ale me cuenta de su parto, de cómo se fueron dando sus contracciones y cómo comprobó que estar en un ambiente calmado, puede ayudar a mitigar el dolor. De como su parto fue bastante tranquilo y que confiando en su cuerpo, pudo traer al mundo a Francesco.

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Me acuerdo que cuando Francesco nació, me lo trajeron al cuarto luego de dos horas para darle de lactar la primera vez. Ya me había estado saliendo calostro desde el cuarto mes de embarazo y yo sabía que era lo primero que tenía que darle y sabía que era lo mejor porque tiene anticuerpos así que quería darle calostro como sea.

Cuando lactó por primera vez, al toque chapó la teta porque se moría de hambre y no me dolió, a pesar de no haberme enseñado posiciones muy bien y no tenía idea de como darle de lactar, no tenía idea de nada, solo sabía que su boca tenía que ponerse como agarrando bien y no me dolió a pesar de lactar una hora seguida.

La lactancia de Ale ha transcurrido muy tranquila, sin grietas, sin dolor, sin necesidad de complementar. Ale confió en ella desde un inicio y no dudó.

Sin embargo, a veces nuestro entorno nos juega en contra. Los mensajes en la sociedad muchas veces desmotivan a las mujeres. Mensajes llenos de prejuicio y muchas veces de ignorancia (ignorancia producto del «no saber» o «no querer saber»). Personas que quieren regalar fórmula, chupones, biberones porque los creen necesarios porque seguro no saben cómo funciona la lactancia materna y las consecuencias de darle fórmula a un bebé o no se detuvieron a preguntarle a Ale cuáles eras sus necesidades reales. Tenemos muy normalizado esto.

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También comencé a recibir criticas cuando Francesco nació. Cuando entraba a una crisis y lloraba y me decían que mi leche no le llenaba, que le diera fórmula para que duerma al toque y que no llore. Luego averigüé que no es verdad que la fórmula haga dormir a los bebes.

También me ha pasado que en la calle he tenido que dar de lactar y las personas me han mirado raro o inclusive me han pedido que me tape para que nadie me mire y han hecho escándalo. Una vez estuve en un restaurante y me sentí tan observada y juzgada, que tuve que ir al baño a darle leche a Francesco. Fue una experiencia horrible. Terminé de dar de lactar sentada en un water.

Tambien me pasó que mi pediatra resultó ser no tan pro lactancia. Al inicio me motivaba pero luego me dijo que le ponga horarios de lactancia a mi bebé para evitar que engordara. Luego averigüé y en realidad la leche materna previene la obesidad.

Ninguna madre merece un trato así. Ningún bebé merece un trato así. Es por eso que a pesar de vivir en un país que tiene los mejores índices de lactancia de la región, aun nos falta mucho por aprender como sociedad, como humanos. El respeto por el otro es básico. Respetar la vida, la dignidad, nuestros derechos. Normalizar la lactancia es un tema de importancia para todos, así no tengamos hijos. El futuro de la humanidad radica en cómo somos tratados en nuestros primeros años de vida y somos las madres quienes llevamos a cabo el papel principal en la crianza. De nuestro bienestar depende el bienestar de nuestros hijos y del mundo. Si tan solo entendiéramos esto…

Felizmente que existen personas que trabajan para que poco a poco vayamos cambiando como sociedad y las nuevas generaciones lo tienen más claro que nosotros.

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Más allá de los comentarios, he seguido mis instintos maternales porque siento que así lo son y he hecho lo que siento que es mejor para mi bebé y sé que lo mejor que puedo dar a mi bebé es leche materna.

Ahora Fran tiene 3 meses y creo que está entrando en la crisis de los 3 meses porque creo que no toma tanta leche y juega un montón con la teta, toma leche, muerde y luego tenemos una conversación y me sonríe. Espero poder darle leche hasta los 2 años, hasta que mi cuerpo quiera o hasta que Francesco quiera.

Ahora doy de lactar donde sea, porque no debemos tener vergüenza de hacerlo más natural del mundo, todos hemos tomado leche o fórmula de bebitos. Hay que aceptarlo y no tener vergüenza.

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Hay una conexión hermosa, directa con tu bebé, es lo más lindo. Fran me mira, me agarra la mano, es super tierno, es como si estuviéramos abrazándonos mientras le doy leche. Es como si me estuviera diciendo que me necesita ahí con él y que me ama.

Creo que es lo que más amo de la lactancia, porque no solo le doy el mejor alimento, sino que logro generar un vínculo súper especial con mi bebé, un vínculo muy profundo.

Es una conexión en todo sentido, físico y emocional. Es como si los dos nos transmitieramos todo a través de la lactancia.

Gracias, Ale. Por tu sensibilidad, ternura y valentía. Nos dejas una bella de lección de empoderamiento.

Mi hija Rafaella me hizo despertar y mi hija Vera me hizo recordar el motivo por el cual había despertado.-8

Lima, agosto de 2019