Andrea y Noah

Conozco a Andrea desde este verano. Nos vimos dos veces en lugares distintos un mismo día por esas casualidades de la vida el día que nos conocimos. Por la mañana nos veíamos en El Pez en la Luna cuando llevábamos a nuestras hijas al taller de vacaciones y una vez por semana por la tarde en La Comunidad, en el taller de Movimiento Auténtico con Marisel La Rosa.

Nos fuimos conociendo ahí y de hecho un vínculo muy bonito se formó con todo el grupo, por todo lo compartido y vivido, por vernos reflejados los unos en los otros. Era para mi importante hacerla parte de este proyecto.

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He vivido dos lactancia, en ambos casos el inicio fue gracias a Dios muy fluído, sin inconvenientes. Siempre bien establecido todo…. aun así, el revolcón de hormonas y emociones que esto implica me tenían medio loca y confundida.

Al tiempo, entendí , que simplemente se trataba del fluir,  de la energía del amor por todo mi cuerpo, estimulándolo todo hasta su punto máximo de producir alimento para mi bebé.

Y así es Andrea, fluye con la vida, con su cuerpo. Como yogui, ella sabe la importancia de mantener la mente, el cuerpo y el espíritu en equilibrio, que somos uno y estamos conectados y no podemos separarnos. Y así también debería ser una lactancia desde un inicio. Mucha conexión y dejar fluir, en libertad. Quitarnos los miedos y las dudas y confiar. Entregarse. Sin embargo, es difícil muchas veces por todo lo que nos dicen o cuentan.

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No me imagino haber llevado mis lactancias de otra manera, mis bebés han crecido y Noah aun crece pegado a la santa y sagrada teta.

Para mi la teta es un acierto frente a cualquier situación…

Dolor, desbordes emocionales, miedo, tristeza, para todo eso la teta, que todo lo cura y todo lo sana.

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Hace algunos meses, cuando le comentaba a Andrea que había empezado a hacer círculos de lactancia y destete, me contó que tenía muchas emociones mezcladas porque pensaba en destetar, pero no sabía ni cómo ni por dónde empezar. Nuestros segundos hijos tienen casi la misma edad, así que comprendía perfectamente sus dudas y sobre todo su cansancio.

En este momento, estoy pasándolo (el destete) con Noah y es como si supiera que se aproxima y solo quiere estar pegado a la teta.

Es difícil, pero siento que con el debido apoyo de la comunidad en general, estos procesos podrían ser más sencillos.

Espero que este destete sea paulatino, amable y saludable para todos.

A pesar que pueda estar feliz de destetar para poder regresar un poco “a mi”, el otro día lloré pensando en que en algún momento esos ojitos que me miran por debajo del pecho ya no estarían en ese lugar…

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Esos ojitos bellos y llenos de amor.

Yo también he pasado por un destete, el de mi hija Rafaella y aun dudo respecto a cuándo empezar o siquiera si debería empezar o esperar el destete voluntario de mi segunda hija Vera. No sé…

Siento que también la extrañaría mucho, que sentiría que ya está creciendo y que como será mi última bebé y el no tenerla «así», lactando, significaría que se acabó, que es un hecho que no habrán más bebés en la casa. Es hacer tangible algo que por más que las madres sabemos que ocurrirá, no queremos que ocurra. Es parte de la vida, de crecer. Da pena, pero hay que hacerle espacio a esa pena.

Finalmente, tendremos la satisfacción de haberlos disfrutado, de haber experimentado por el tiempo que pudimos y quisimos de algo tan bello y milagroso, que nos hermana a todas las mujeres. Una mezcla de emociones desde el momento que lactan por primera y por última vez.

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La lactancia es lo más hermoso, salvaje, natural, dulce, delicioso, excitante y sexual que tiene la mujer el privilegio de experimentar.

Recuerdo cuando Noah tenía un mes, Daniel, mi compañero, me dijo: «Hueles a leche».  Yo sentí como si me hubieran dicho el halago más profundo de la vida. Estaba feliz de oler a leche. Leche dulce.

Y es que eso somos, hembras mamíferas que olemos a leche dulce, a vida.

Gracias, Andrea, por tu pasión, por tu alma libre, por tu honestidad y amor.

Mi hija Rafaella me hizo despertar y mi hija Vera me hizo recordar el motivo por el cual había despertado.-8

Lima, agosto de 2019