Historias de Lactancia

Cuando empecé a idear cómo sería esta web o el Fan Page, no tenía  muy claro qué es lo que buscaba transmitir y cómo lo lograría.

No estaba segura si solo sería un lugar donde brinde mi servicios de asesoría de lactancia y mantener mi Fan Page de fotografía comercial aparte. El hecho de pensar en tener más de una página que manejar me angustiaba un poco, pero hasta ese momento era lo que tenía.

Un día, mientras tomaba una ducha (las ideas siempre vienen a mi mientras me baño, el agua las trae), se me ocurrió juntarlo todo. No entendía cómo algo tan simple no se me había ocurrido antes. Pensé que era el momento ideal para mostrar el tipo de fotografía que quería crear, así que ahora necesitaba portafolio.

Lo siguiente era conseguir madres voluntarias que quieran mostrarme un poco de su intimidad. Tengo mucha amigas pero no todas están amamantando, por lo menos buscaba un par, para tener algo de material. Se me ocurrió publicar un «MOTHER CALL» en el grupo de Facebook «Mamá Tierra», creado por Marisel La Rosa (grupo que ahora cuenta con más de 3,000 madres) para precisamente formar tribu y compartir experiencias de maternidad, siempre promoviendo la crianza natural. Nadie mejor que las «mamás tierra» para ser parte de mi portafolio.

Fueron más de ochenta y cinco mamás las que me contactaron, ya sea por mensaje privado o escribiendo directamente en la publicación. De pronto, lo que era solo una idea pensada en «a lo mucho» tres mamás, se volvió en una seguidilla de notificaciones en mi laptop. De verdad no lo podía creer (sobre todo porque fui muy específica al pedir fotos de desnudo). Mi esposo me vio y me dijo: «Hace tiempo que no te veo tan feliz». Y es que estaba feliz.

Lo que en un inicio fue solo un «busco portafolio», se volvió en algo más. Sin yo pedirlo, comenzaron a escribirme sus historias, a contarme que tuvieron una lactancia difícil, con bebés prematuros, lactancias tándem, últimas lactancias y próximos destetes. Ya no eran solo fotos, eran historias. Historias que merecían ser contadas.

Debido a la cantidad de voluntarias, tuve que tomarme el trabajo de hacer una selección. No hubiera querido que sea así, pero es imposible para mi poder fotografiar a todas, así lo quisiera.  No me alcanzaba el tiempo. Mi hijo, Lacta Libre, ya quería nacer.

He conocido a cada una de estas madres y las admiro. Les estaré eternamente agradecida porque me abrieron las puertas de sus hogares y de su intimidad sin conocerme. Yo era un extraña para ellas, pero confiaron en mi.

He quedado conmovida con todo lo que he visto y he retratado. Las miradas cómplices, las manitos de los bebés arrugando el pecho de sus madres, estrujando la piel. Los pezones al aire cada vez que sonaba el clic y los bebés volteaban a ver la cámara (no hubo ni una sesión donde no ocurra). La entrega, el amor.

Estas historias sirven de testimonio, para saber que no siempre la lactancia es como imaginamos. Que puede ser dura y al mismo tiempo llevadera si tenemos una red de apoyo. Que puede ser dolorosa en un inicio y luego ese dolor se convierte en sanación. Que puede darnos alegría a pesar de morir de sueño y cansancio. Que puede ser fuente de vida y orgullo. Que nos hace renacer.

Cada una de estas mujeres peleó por su lactancia de una u otra manera. Cada una de estas mujeres puede ser tú.

Mi hija Rafaella me hizo despertar y mi hija Vera me hizo recordar el motivo por el cual había despertado.-8

Pueden conocer cada una de las historias por año, haciendo clic a cada una en el menú superior «Historias de Lactancia»