Inma fue una de las primeras mamás que me escribió y fue tal vez la que me inspiró a contar las historias porque me contó la suya sin reparos. Quedé con ella para tomar las fotos a la semana siguiente. Me recibió de manera muy cálida y conversamos muchísimo antes de empezar la sesión. Inma es de esas personas que sientes que conoces desde siempre, sobre todo porque muchas de las cosas que me contaba resonaban en mi. Fue la primera mamá que fotografié.
Inma es española viviendo en Perú desde hace unos cinco años. Tiene tres hijos de cinco años, dos años y seis meses.
Vine a Perú con mi hijo mayor de 20 días y mi marido, así que me tomé la lactancia y el cuidado de Nicolás al 100%.
Al inicio no fue fácil, sola en un país desconocido y con un bebé que cuidar, el porteo y el colecho fueron sus aliados.
Tiene dos fulares elásticos, una bandolera con anillas, un mei tai y una mochila ergonómica. También colecha con sus hijos. Con Nicolás, el mayor hasta los 4 años (hace un año) y sigue colechando en la misma cama con Victoria y Eduardo.
Mientras transcurría la sesión, Eduardo, de seis meses, no paraba de ver la cámara. Volteaba a cada segundo para ver qué es lo que yo estaba haciendo y eso nos causaba mucha risa. Claro, eso significaba que dejaba a su mamá con la «teta al aire». Inma no estaba segura si las fotos iban a servir, pero de hecho que sirven. La lactancia no es solo el momento de «lactar». La lactancia es risa, juegos, complicidad. Lactancia es eso también.
Al hablar de la lactancia, me cuenta que en todo este tiempo la lactancia ha tenido un papel muy especial en su vida durante estos últimos seis años.

He amamantado casi ininterrumpidamente desde hace cinco años. He solapado embarazos y lactancias.
Sus dos primeras lactancias han sido ininterrumpidas y exclusivas, ya que nunca les ha dado un biberón ni se ha extraído leche. No se separa de ellos nunca y cuando empezaron la alimentación complementaria siempre estuvo ahí cada vez que querían lactar. Espera que esta lactancia sea igual.
Mis hijos son lo más importante del mundo, estoy siempre por y para ellos, leo mucho sobre crianza y trabajo mucho con ellos. Soy bastante mamá gallina.
El hecho de haber estado siempre presente con sus hijos, no la ha detenido y en este tiempo ha podido montar una empresa de chalinas, dos tiendas multimarca (que cerró con el tercer embarazo) y gestiona una comunidad de mujeres llamada «Tacones por Perú», que alberga a más de 3,000 mujeres (la mayoría extranjeras de veintidós nacionalidades distintas). Inma organiza talleres, cursos, cenas y desayunos y actividades con los niños.

Compaginar nuestra vida profesional con nuestra maternidad es difícil, sobre todo para encontrar un poco de tiempo para una misma. Inma y yo estamos en situaciones parecidas, buscando ese equilibrio que es tan necesario para tomar un respiro y sentirse recargada. Como parte de esta búsqueda, es que se animó a acompañarme en el proyecto.
Siento que aun estamos en el principio de la normalización de la lactancia. Todavía sigue siendo raro ver a una mujer amamantar. Se ve como un sacrificio y no debe ser así.
Gracias, Inma.

