Patricia y Faíza

Llegué a Patty por una publicación que hice acerca del aniversario de una «lactada» de protesta que convoqué en abril del 2018 en el Centro Comercial Larcomar. Patty vio la publicación y la compartió en sus redes y luego me envió un mensaje. Me contó acerca de su experiencia con la lactancia y que si organizaba otra lactada, le encantaría participar. También me contó del blog de maternidad que tiene llamado Frida y su lunar. Frida es su hija mayor.

Me interesó mucho todo lo que me contó, así que me puse a leer su blog y encontré algunos posts respecto a sus experiencias con la lactancia materna y sus dos hijas y como tuvo una lactancia mixta con Frida y una lactancia exclusiva con Faíza. Para ese momento yo ya estaba considerando crear las historias del 2019 así que pensé en ella para pedirle si quería formar parte del proyecto y aceptó.

Mi historia con la lactancia materna es complicada. Traté de llegar empoderada a mi primera maternidad pero por presión familiar, el miedo me venció. Fui mal diagnosticada de hipoplasia mamaria, así que Frida, mi primera hija, fue alimentada con fórmula y un poco de lactancia diferida.

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El primer mes de mi primera maternidad fue bastante doloroso porque aparte de sentir que le estaba haciendo daño a mi bebé por lo que podría dejar la fórmula como secuela, sentí que no estaba siendo buena madre, no era una madre completa, no era una madre mamífera.

Patty yo yo nos conocimos en el I Círculo de Mujeres Puérperas que convoqué. En ese círculo, nos contó acerca de su diagnóstico de hipoplasia mamaria (que en realidad no fue tal porque ningún especialista lo hizo) y de cómo luego de mucha constancia pudo lograr sacar adelante su segunda lactancia.

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Al llegar mi segundo embarazo, decidí buscar apoyo y demandar un nacimiento más respetuoso donde no den fórmula solo por nacer con cesárea. A pesar de eso, creía que igual debía complementar por mi falso diagnóstico pero recuerdo claramente cuando un mes y dos días después del nacimiento  de Faíza, mi segunda hija, decidí ser valiente y desde ese entonces nuestra lactancia se convirtió en exclusiva.

Atravesar los miedos y la culpa no es fácil. Se requiere de mucho valor porque la duda y el temor nos pueden jugar una mala pasada, pero Patty, como nos cuenta, decidió ser valiente. Gracias a esa valentía, impulsada por el amor a su bebé, pudo luego de tener una primera lactancia mixta, una lactancia exclusiva. Faíza actualmente tiene siete meses.

Siempre repetiré que la lactancia es sanadora. Existe evidencia científica que la lactancia, entre otras cosas, previene la depresión por pasto. Pero no solo eso, puede sanar una cesárea no deseada, una pérdida, una lactancia anterior que no fue exitosa o  sanar una herida del linaje femenino.

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Ahora, aparte de orgullo y poder, siento que he reinvindicado la maternidad de las mujeres de mi familia. Mujeres que como yo, también dudaron de su capacidad mamífera. A mi bisabuela casi le arrebataron a sus dos hijas y por lo que he averiguado no tuvo más hijos. Mi abuela nunca la conoció, nunca conoció el amor de madre y por ende tampoco fue amamantada. Entiendo que por ese motivo, tampoco les dio de lactar a sus hijos. Sin embargo, sé que a mí mamá fue a quien más le dio, pero solo fueron meses.

Mi mamá tampoco me dio de lactar mucho tiempo, tal vez solo un par de meses.

Venimos de linajes de mujeres que por diferentes causas no han amamantado, ya sea por desconocimiento o por un factor cultural, entre otros motivos. La lactancia si bien es instintiva por parte del bebé, es aprendida por la madre al ver amamantar a otras mujeres de su entorno. Con la inclusión de las fórmulas lácteas, las mujeres hemos perdido referentes y muchos de los consejos que se dan, son en base a la lactancia con fórmula (que es muy distinta a la lactancia materna). A esto se le añade el fuerte contenido emocional de la lactancia y las heridas inconscientes que puede dejar en mujeres que no amamantaron y desearon hacerlo o no se lo permitieron. Esa herida se va heredando y se nos muestra cuando nos volvemos madres y nuestra propia madre nos sugiere usar fórmula ante el menor signo de un brote de crecimiento y claro, la duda siempre nos asalta, la misma duda que ellas tuvieron. Muchas veces solemos ser muy reactivas antes estas sugerencias, ignorando que además de la desinformación, esta sugerencia tiene una fuerte carga emocional. Debemos ser conscientes también que ellas (nuestras madres y abuelas)  hicieron lo que pudieron, con las herramientas que tenían en su momento y con el más grande amor de madre.

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Yo quiero reinvindicar a todas ellas, a mi madre, a mi abuela, a mi bisabuela y las que estuvieron antes. Por eso, trataré de darle de lactar a Faíza lo más que pueda.

Para sanar, solo se necesita de alguien que despierte y muestre con todo el amor del mundo, la valentía de reivindicar, de confiar en una misma y de hacer una nueva historia para todas las mujeres de su familia y para sus hijas.

Somo mamíferas, somos capaces.

Gracias, Patty por tan hermosa lección.

Mi hija Rafaella me hizo despertar y mi hija Vera me hizo recordar el motivo por el cual había despertado.-8

Lima, agosto de 2019